Terapia con PNL
Nacemos completos. al ir creciendo se nos dice esta emoción es mala, buena, educada, está prohibida; se etiquetan las emociones. Así comienza la separación entre el cuerpo emocional, el alma y el cuerpo físico, acrecentando la separación de los hemisferios cerebrales y obligándonos a una adaptación la mayoría de las ocasiones dolorosa y frustrante; formando dos grandes bloques de sentimientos: positivos y negativos.
Pero el niño siente, se emociona tanto con unos como otros y al sentir los que fueron tildados de malos aparece la culpa y no hay culpa sin castigo. En consecuencia las emociones reprimidas se filtran al sótano de la psiquis alimentando un monstruo con nombre y apellido “sombra emocional”. El enfrentamiento al abandono se convierte en desamor y los miedos, ansiedades e intentos de adaptación; en fin todas las emociones amenazantes se van tornando en problemas de conducta que nos impiden a los adultos disfrutar de una existencia feliz.
El pasado no es un bloque sólido e inalterable, va variando la imagen que tenemos de él a lo largo de los años, modificándose con pequeñas alteraciones destinadas a poder adaptarnos, pero en los momentos de conflicto, el inconsciente reabre las imágenes de ese pasado sin el velo del autoengaño, en toda su crudeza, estas se albergan en lo profundo del alma.
El niño interior es el niño divino, es el Yo auténtico. Es lo mejor de nosotros antes de tener que sufrir el doloroso proceso de adaptación. Todos disponemos de uno, de ahí emana la creatividad, el amor, el poder y por ende la abundancia. Su capacidad de perdón, su generosidad e ingenuidad son inagotables. Su amor es incondicional y jamás se menosprecia pues se acepta incondicionalmente. Su capacidad de ver la vida como un acto lúdico y creativo es excepcional con lo que la vida le devuelve lo que da, amor.
Intentar mirar el mundo con mas calma buscando la sorpresa en las pequeñas cosas. El objetivo es contactar con nuestro niño interior herido, mimarlo y decirle que nunca mas nos olvidaremos de el, que ésta vez el yo adulto estará ahí para cuidar y animar al niño mientras pone fin al sufrimiento no resuelto de la niñez.
¿Qué nos aporta la PNL?
- La posibilidad de instaurar un nuevo orden interno menos castrador.
- Dejar de lado la máscara, el falso yo, recomponiendo una personalidad íntegra y creativa.
En definitiva hablamos del retorno al centro de nuestro propio corazón ese motor de vida que tan olvidado se haya en este tiempo y que sin duda es el único lugar en que podremos encontrar la plenitud.
Consultas sobre terapias y cursos: 626-301-834
O haz click en el siguiente enlace y rellena el formulario de contacto: Contactar